martes, 20 de marzo de 2012

Balneario Urbano Aquaestética Spa Madrid y las hordas de potenciales "relajados"

"¡Qué ganas de relajarme! ¡A ver si puedo pasar un buen rato en algún SPA...!" pensé hace unos días. Dicho y hecho: vi una oferta a través de una conocida empresa de compras en grupo y lo adquirí. El SPA se llama Balneario Urbano Aquaestética SPA Madrid. Aquí va mi experiencia:

1) Reserva: tienen la costumbre de cogerte el teléfono, decirte que esperes y mientras tanto seguir haciendo cosas... que encima escuchas porque no te ponen música. Después de 10 minutos escuchando gestiones de fondo te dan ganas de ponerte a gritar para ver si te hacen caso. Me costó tres llamadas y una espera de 15 minutos conseguir cita.

2) Llegada: todo bien, pero me piden que mi amiga y yo dejemos las cosas, "por favor", en la misma taquilla. Te quedas con cara de "¿tanta gente hay aquí?". Nos comentan que no funciona el baño turco. Mientras me toman los datos, suena el teléfono, le dicen que espere y, sin colgar, continúan cogiéndome los datos. Sonrío mientras comprendo el cabreo que se debe estar pillando el que llama y al mismo tiempo bajo la voz, porque el que llama no tiene por qué enterarse de mi número de teléfono y nombre...

3) Entrada: Sala con dos piscinas (SPA y jacuzzi) llenas de gente gritona. Según estoy saliendo, una chica se cae por las escaleras (que no tienen el protector anti-resbalones). Un chico con una mopa y zapatillas deportivas (todos vamos descalzos por aquí) está recogiendo agua desparramada y llevándola hacia un sumidero (¿tan grande será el charco que se forma?)

4) Comienzo circuito: me meto en la piscina SPA y sorteo algunos pies y codos ajenos. Consigo ignorar el ruido de fondo y disfrutar del agua y los chorros. Después salgo y me voy al jacuzzi: lleno. Me vuelvo al SPA y espero un rato a ver si el jacuzzi está más libre. Después de un rato, consigo entrar en el jacuzzi pero tengo que volver a salir corriendo porque una chica ¡se está llevando mis chanclas! Me canso de las piscinas y me voy a la sauna. Genial. Hasta que empieza a llegar gente gritona. ¿Por qué la gente grita para hacerse oír por encima del ruido en vez de acercarse los unos a los otros y hablar en tono normal? Me canso y me voy a la ducha de aceites. Como debe ser hora punta hay hasta cola. Paso de la cola y de la ducha y me voy hacia el masaje.

5) Masaje: Nadie me ha explicado nada cuando llegué, así que voy al chico de la mopa (que sigue llevando agua hacia el sumidero) y pregunto. No sabe nada. Vuelvo al vestuario. Aparece la chica de la recepción. Pregunto por mi masaje. Me cuenta que va por turno dentro de una lista que aún no ha hecho, que me ponga mi ropa interior, espere en el vestíbulo de entrada (¿se refiere a donde está todo el mundo entrando y saliendo de las cosas? ¿pretende que me ponga las braguitas y me vaya en mitad de la gente en bañador?) y pida mi zumo (ah... tengo zumo). Hago lo que dice, excepto el tema de la ropa interior. Le pido mi zumo al chico de la mopa y sigue sin saber nada. Me siento sin zumo. Al rato llega la chica con una lista y resulta que estoy en séptimo lugar (¿en qué se habrá basado el orden de esa lista?) Regaña al chico de la mopa por no habernos traido el zumo. Nos dice que cada turno suele tardar unos 10 minutos. Me tomo mi zumo mientras hecho cuentas y concluyo que me queda como una hora para mi masaje. Pongo en la balanza una cerveza en una terracita al sol y una hora de espera en un vestíbulo lleno de gente gritona y gana la cerveza. Me voy sin mi masaje.

6) Salida: la ducha del vestuario no echa agua caliente. O me ducho con agua fría o me llevo el cloro puesto. Pues nada, me llevo el cloro puesto. El único secador del vestuario ya lo tiene otra chica. O espero 10 minutos a que termine o me voy con el pelo mojado. Pues nada, me voy con el pelo mojado y el cloro puesto.

Salgo del SPA más estresada de lo que entré, llena de cloro, con el pelo mojado, con 15 euros menos y pensando en lo bien que hubiera estado invertir la mañana de Sábado en alguna actividad relajante...

miércoles, 7 de marzo de 2012

Unión Fenosa y los cambios de titularidad

La verdad es que tengo historias miles sobre Unión Fenosa y yo. Pero por alguna hay que empezar. Y esta es tan buena como otra cualquiera:
Me mudé de casa hace varios meses estando el contrato de luz de la casa que dejaba a mi nombre. Poco tiempo después, el nuevo ocupante procedió a cambiar la titularidad de dicho contrato. Para ello, como nos indicó Unión Fenosa le facilité la última factura y él hizo el trámite correspondiente. Al mes siguiente, notó que le pasaban DOS facturas de luz diferentes, una a mi nombre y otra a un nombre desconocido (?). Llamó para intentar resolver el problema y se encontró lo siguiente: no le anulaban las facturas de luz a mi nombre porque él no era el titular, sino yo, y tampoco las que venían al otro nombre porque tampoco era el titular.


Hecho: Unión Fenosa cambió la titularidad de un contrato que no era el mío y al mismo tiempo cambió la cuenta corriente de cargo del mío, dejando ambos contratos girando recibos contra la misma cuenta corriente. Ninguno de los dos contratos estaba a nombre de la persona correcta.


Tuvimos -ambos- que personarnos en la oficina de Atención al Cliente para resolver el tema de los contratos. UF reconoció que había cometido un error y se comprometió a devolver el importe incorrectamente facturado. Pero no lo ingresaron en cuenta, sino que lo dejaron como "saldo a favor". Le dijeron que, contra ese saldo, pasarían la última factura que llegaría aún a mi nombre. Resulta que dicha factura se la cargaron en cuenta, en vez de cargarla contra el saldo. Devolvió la factura y llamó. Se encontró con que ya no tenía saldo a favor y sí una factura pendiente que, para más inri, estaba a mi nombre, con lo que sería a MI a quien incluirían en el registro de morosos y a él a quien cortarían la luz.


Hecho: Unión Fenosa "perdió" en el caos de bits más de 300 euros a favor de uno de sus clientes, con lo que procedió a reclamarle una deuda que ya había sido pagada.


Después de mucho discutir, el nuevo ocupante se resignó a pagar la factura (otra vez) para evitar cortes e intentar recuperar el importe con posteriores reclamaciones. Pasados unos días llega un nuevo apremio de Unión Fenosa reclamando la misma factura. Se llama a UF de nuevo y resulta que el pago no se ha asociado correctamente a la factura puesto que provenía de un titular diferente al del contrato (que soy yo). Le dicen que le dejan ese pago como "saldo a favor" (¡¡no por Dios, que luego se os pierde!!).


Hecho: Unión Fenosa no reconoce haber recibido un pago por una factura que ya había facturado, con lo que pierde por segunda vez el importe de la factura.


Y, a fecha de esta entrada, no se nada más, pero seguro que la historia da mucho más de sí... :-D